El derecho a reparar móviles y electrodomésticos llega este viernes

¿A quién no le han dicho alguna vez que su móvil «ya no tiene repuestos» o que reparar el frigorífico costaría casi lo mismo que comprar uno nuevo? Esa situación, tan habitual como frustrante, empieza a cambiar este viernes. El 31 de julio entra en vigor en toda la Unión Europea la Directiva de Derecho a Reparar, una normativa que obliga a los fabricantes a garantizar que sus productos puedan repararse durante años, con piezas disponibles y a un precio que no sea un abuso.

Qué dice exactamente la nueva norma

La directiva establece que los fabricantes de una serie de productos concretos tienen que ofrecer piezas de repuesto y servicio técnico durante un mínimo de años después de la venta, incluso una vez expirada la garantía legal. No pueden negarse a reparar alegando que el producto «es muy viejo» si todavía está dentro del plazo fijado por la norma. Tampoco podrán bloquear por software el uso de piezas compatibles de terceros, algo que algunas marcas hacían para forzarte a pasar por su servicio oficial.

Hay otro cambio que en Infoexpo nos ha parecido especialmente bien orientado: si el consumidor elige reparar en lugar de sustituir el producto, la garantía se amplía automáticamente doce meses más. Es una forma de incentivar la reparación frente al despilfarro, y tiene mucho sentido.

Qué productos están cubiertos

La lista incluye los artículos que más se estropean y más difícil resulta reparar. Entran teléfonos móviles y smartphones, tablets, televisores y pantallas electrónicas, lavadoras y secadoras, lavavajillas, frigoríficos y, en determinados supuestos, servidores y ordenadores. Los pequeños electrodomésticos —cafeteras, tostadoras, aspiradores de mano— quedan de momento fuera, aunque se espera que la lista se amplíe en los próximos años.

Qué cambia en la práctica para ti

A partir del viernes, si llevas tu dispositivo al servicio técnico del fabricante y la avería está cubierta por la directiva, no pueden negarse a repararlo ni derivarte a un modelo nuevo si tú no lo quieres. Antes de que aceptes nada, tienen la obligación de entregarte por escrito un «formulario de información de reparación» con el presupuesto, el tiempo estimado y las condiciones. Sin letra pequeña, sin sorpresas.

Para las pymes, esto también tiene impacto directo. Muchas empresas renuevan equipos antes de tiempo porque reparar resultaba complicado o más caro de lo razonable. Televisores de sala de reuniones, tablets de almacén, teléfonos del equipo comercial… mantener esos dispositivos en funcionamiento debería ser ahora más fácil y más económico.

España ya tenía ventaja, pero la directiva va más lejos

En España contábamos desde 2022 con una garantía legal de tres años, por encima del mínimo europeo de dos. Así que no partimos de cero. Lo que añade esta directiva es el derecho a exigir reparación fuera de garantía, la obligación de tener piezas disponibles, el informe previo por escrito y esa extensión de doce meses adicionales cuando se opta por reparar.

La verdad es que era hora. Llevamos años viendo cómo algunos fabricantes diseñaban productos pensados para durar lo justo, con tornillos especiales, baterías pegadas o software que detectaba piezas de terceros y bloqueaba funciones. Todo eso empieza a tener un límite legal claro este viernes.

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