Si en tu empresa hay ordenadores con Windows 10 y Microsoft 365 encima, este agosto conviene prestar atención. Microsoft ha empezado a cumplir lo que anunció hace meses: a partir de este mes, las aplicaciones del paquete —Word, Excel, Outlook, Teams y el resto— dejan de recibir funciones nuevas en equipos que corran Windows 10.
La noticia no es que dejen de funcionar. Eso no ocurre. La noticia es que se quedan congeladas en lo que son hoy, sin incorporar las novedades que irán llegando a los usuarios de Windows 11. Y eso, con el tiempo, sí puede marcar la diferencia en el día a día de una empresa.
¿Qué cambia y qué no?
Para ser exactos: la última versión de Microsoft 365 con nuevas funciones para Windows 10 será la 2608, prevista para este mes de agosto en el canal estándar. A partir de ahí, nada nuevo. Las actualizaciones de seguridad, en cambio, sí continuarán hasta octubre de 2028, así que nadie se va a quedar con un agujero de seguridad de un día para otro. Eso tranquiliza, la verdad.
El problema no es la seguridad. El problema es que quien siga en Windows 10 irá viendo cómo Outlook, Teams o Excel añaden funciones en otros equipos que en el suyo nunca aparecen. Y según pasen los meses, esa diferencia irá creciendo.
¿Cómo sé qué versión de Windows tengo?
Pulsa la tecla Windows + R, escribe winver y dale a Intro. En la ventana que aparece verás exactamente qué versión tienes instalada. Si pone Windows 10, ya sabes de qué va este artículo.
¿Qué puedo hacer para seguir recibiendo novedades?
La respuesta directa: actualizar a Windows 11. Pero antes, comprueba si tu equipo lo soporta. Microsoft exige unos requisitos mínimos —un procesador relativamente moderno y un módulo TPM 2.0—, y hay ordenadores de hace cinco o seis años que no los cumplen.
Si el equipo es compatible, la actualización es gratuita desde Windows 10 y, en la mayoría de los casos, se hace sin perder datos ni programas instalados. En Infoexpo lo hemos gestionado con varios clientes y no ha sido para tanto, aunque siempre recomendamos hacer una copia de seguridad antes de tocar el sistema operativo.
¿Y si el equipo no puede actualizarse?
Aquí viene la parte menos cómoda. Si el hardware no cumple los requisitos de Windows 11, no hay parche ni truco que lo solucione de forma fiable. En ese caso, lo honesto es valorar si merece la pena renovar el equipo. Un ordenador que en 2026 no puede dar el salto a Windows 11 probablemente tampoco esté rindiendo al nivel que una empresa necesita.
No hace falta comprar el equipo más caro del mercado. Para trabajo de oficina —gestión, correo, videoconferencias, ofimática— un equipo de gama media actual da perfectamente. Si necesitáis orientación para elegir sin gastar de más, en Infoexpo podemos ayudaros.
Resumen práctico
No hay que entrar en pánico esta semana, pero tampoco ignorarlo indefinidamente. Revisar qué equipos tiene tu empresa y si son compatibles con Windows 11 es algo que cabe en una tarde. El salto, cuando toca, da más pereza de la que merece. Una vez actualizado, lo agradeces. Si queréis que os ayudemos con el proceso, escribidnos.